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El
Tai Chi proporciona sorprendentes beneficios a la salud, en
virtud al desarrollo de un Sistema, sabiamente creado, en
el que hay que aprender, hacer bien los movimientos y liberarse
de cualquier presión psicológica, no con un abandono de las
formas y los conceptos, sino, mas bien, con la persistente
búsqueda de la armonía y una serena concentración, que sintetiza
todos los principios planteados en su origen.
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Varias
generaciones de practicantes del estilo Chen
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Precisamente,
los efectos benéficos del Tai Chi Chuan sobre la salud se
obtienen bajo una práctica basada en tres conceptos fundamentales:
Un alto grado de concentración, con la mente libre de distracciones;
movimientos generalmente pausados y a veces rápidos, continuos
y correctos; y una respiración natural, a la que, selectivamente,
se puede adicionar la respiración abdominal.
La
práctica regular del Tai Chi Chuan,bajo estos conceptos, da
como resultado una serie de procesos físicos benéficos, basados
en la circulación armónica de la energía por los canales,
llamados meridianos, que recorren todo el cuerpo humano, estimulando
el buen funcionamiento de los principales órganos y de sus
mecanismos de coordinación y complementación.
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Los
ancianos transmiten la tradición a los jóvenes.
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El
alto grado de concentración, indispensable en la práctica
del Tai Chi, favorece las funciones del Sistema Nervioso Central.
Al disciplinar, simultáneamente, la mente y el cuerpo, se
produce la estimulación de la corteza cerebral, que reacciona,
ocasionando excitación en algunas regiones y protección o
inhibición en otras: Este proceso permite que el cerebro regule
la excitación patológica que acompaña a las dolencias y nivela
su propio descanso, lo cual ayuda, enormemente, a prevenir
y curar enfermedades del sistema nervioso.
Al practicar bien el Tai Chi, se produce
un incremento saludable y controlado del suministro de la
sangre a las arterias coronarias, contracciones mas fuertes
del corazón, mejorando la función hemodinámica: Con un suministro
adecuado de sangre y oxígeno a los tejidos, el Tai Chi Chuan contribuye a una menor
incidencia de hipertensión y arteriosclerosis.
Con
la práctica constante y correcta del Tai Chi Chuan, se aumenta
la elasticidad de los tejidos pulmonares, la dimensión respiratoria
(que ayuda a retardar la osificación de los cartílagos de
las costillas) y la capacidad de ventilación de los pulmones,
mejorando, drásticamente, el intercambio de oxígeno y dióxido
de carbono: se purifica la función respiratoria.
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Longevidad,
vitalidad y alegría de los ancianos de la aldea Chen.
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Del
mismo modo, practicando correctamente el Tai Chi, se produce
el fortalecimiento de huesos, músculos y articulaciones, y
por la sucesión de movimientos de tipo circular, girando sobre
la cintura, lo que involucra muchos movimientos de la zona
lumbar, dicha práctica, sistemática y bien ejecutada tonifica
y beneficia la forma y la estructura de la columna vertebral,
eje fundamental del Sistema Locomotor.
Estos
y muchos otros procesos, que sería muy largo de enumerar,
y que se sintetizan en la gran posibilidad de mantener una
magnífica salud y largos años de vida, bajo una práctica constante,
correcta y con buena orientación técnica, constituyen el gran
aporte del Tai Chi Chuan, creado por la familia Chen, todo
un prodigio de la medicina tradicional China, que ha permitido
que hoy se le conozca como "la disciplina de la eterna juventud"
y por lo que, resulta muy común ver, en la Aldea Chen a venerables
ancianos, incluso octogenarios, realizando con soltura, armonía
e inusual energía, las rutinas de esta Escuela original.
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